El rostro no solo muestra quién eres hoy, sino quién has sido emocionalmente durante mucho tiempo.
El rostro habla incluso en silencio. Si sabes leerlo, puedes descubrir en segundos el estado interno de una persona, su nivel de confianza, de apertura o de conflicto.
Cada vez que repites una expresión -alegria, enfado, preocupación, escepticismo – los músculos implicados se fortalecen y acaban dejando un surco.
Con el tiempo, ese gesto se fija como una huella emocional permanente.
Por eso hay personas que parecen alegres aunque no sonrían, y otras que transmitan dureza , aunque estén relajadas.
No es magia, es memoria muscular
@javierbotía

